Hace días, la Organización Internacional del Trabajo publicó el documento central de su 114° Conferencia Internacional del Trabajo: "Un momento decisivo: Aprovechar la inteligencia artificial para promover el trabajo decente".

La Asociación Gremial de Computación participó de esa Conferencia, representada por su Secretario General, Ezequiel Tosco, su Secretario de la Actividad, Juan Manuel Padilla y Juan Manuel Ottaviano abogado asesor del sindicato, articulando con la delegación argentina de la CGT. En ese escenario se debatió el documento que describimos a continuación: 37 páginas que definen cómo el sistema multilateral de trabajo entiende la IA y qué marcos propone para que su desarrollo no se produzca a costa de los derechos laborales.

Para los trabajadores informáticos —quienes construyen, entrenan, despliegan y también padecen estos sistemas— este debate no es abstracto. Es la discusión sobre las reglas que van a ordenar nuestro sector en los próximos años.

Documento OIT · 2026
Un momento decisivo: Aprovechar la inteligencia artificial para promover el trabajo decente
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Qué dice el documento y por qué importa

El informe lleva la firma del Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo, y fue el primer punto del orden del día de la Conferencia. No es una declaración de intenciones: es el marco analítico desde el que la OIT —con representantes de 187 países— discute qué normas internacionales del trabajo son necesarias, cuáles deben adaptarse y qué nuevas herramientas de gobernanza hace falta construir para la era de la IA.

Lo que se decide en ese espacio puede derivar en convenios internacionales que los Estados miembros adoptan en su legislación. Argentina es miembro de la OIT. Lo que allí se acuerde tiene consecuencias concretas acá.

Cinco ideas centrales del informe para los trabajadores informáticos

Informe OIT 2026 · 114° Conferencia
Lo más importante del informe del Director General de la OIT, leído desde la perspectiva de los trabajadores informáticos.

5 ideas centrales sobre IA y trabajo decente

1
Gobernanza
La IA no decide nada. Las políticas y las instituciones sí.

La tecnología no determina por sí sola los resultados del cambio tecnológico. Que la IA genere prosperidad compartida o concentración de riqueza depende de las decisiones políticas, la negociación colectiva y las instituciones laborales. El informe lo dice sin rodeos: "La tecnología por sí sola no determina los resultados. Son las políticas y las instituciones las que lo hacen."

Clave para el Convenio Colectivo
2
Automatización
Esta ola de automatización alcanza lo que ninguna anterior tocó.

Las olas anteriores afectaron el trabajo manual y repetitivo. La IA generativa está llegando a las actividades cognitivas, comunicativas y de toma de decisiones: redacción, análisis, revisión de código, diseño, diagnóstico. El informe advierte que ninguna ocupación —incluso las que requieren competencias avanzadas— puede considerarse "a salvo".

Impacto directo en el sector informático
3
Gestión algorítmica
El algoritmo manda, pero nadie responde.

Los sistemas de gestión algorítmica reconfiguran la supervisión, la evaluación y la remuneración. El informe señala que esto genera un nuevo tipo de poder sin responsabilidad: las decisiones las toma un sistema automatizado, pero nadie firma, nadie negocia. La OIT exige transparencia algorítmica y rendición de cuentas sobre decisiones que afectan a los trabajadores.

Derecho ya en debate internacional
4
Capacidades humanas
Depender demasiado de la IA puede hacernos peores en lo que nos hace humanos.

El informe alerta sobre un riesgo que casi nadie menciona: la dependencia excesiva de sistemas automatizados puede mermar el razonamiento, la creatividad y la empatía. Si el trabajo se organiza alrededor de seguir instrucciones de máquinas en lugar de desarrollar criterio propio, las consecuencias son estrés, injusticia y pérdida de capacidades. Por eso la formación profesional no puede ser solo técnica.

Alerta para la formación del sector
5
Diálogo social
Sin los trabajadores en la mesa, no hay gobernanza legítima de la IA.

El diálogo social no es un accesorio del desarrollo tecnológico: es una condición de su legitimidad. Cuando los trabajadores participan en el diseño y la aplicación de sistemas de IA, se reducen sesgos, se anticipan riesgos y se construyen mejores soluciones. Sin esa participación, los beneficios se concentran y los riesgos se transfieren hacia los más vulnerables.

La razón de ser de la organización colectiva

1. La IA no es neutral: los resultados dependen de las políticas, no de la tecnología

El informe parte de una premisa que la AGC viene sosteniendo: la tecnología por sí sola no determina el futuro del trabajo. Lo que determina si la IA genera prosperidad compartida o concentración de riqueza son las decisiones políticas, las instituciones laborales y la negociación colectiva. El Director General lo dice explícitamente: "La tecnología por sí sola no determina los resultados. Son las políticas y las instituciones las que lo hacen."

Esta distinción importa porque desactiva el argumento empresarial de que los despidos por automatización son inevitables o que "la tecnología decide". No: las empresas deciden. La IA es el instrumento; el despido es la decisión.

2. Esta ola de automatización es diferente a todas las anteriores

Las olas previas de automatización afectaron principalmente el trabajo manual y repetitivo. La IA generativa está alcanzando algo que nunca antes había tocado la automatización: las actividades cognitivas, comunicativas y de toma de decisiones. Redacción, análisis, revisión de código, atención al cliente, diagnóstico, diseño. El informe advierte que esto amplía enormemente el abanico de ocupaciones afectadas, incluyendo las que requieren competencias avanzadas y habilidades creativas. Para un sector que siempre se percibió como "a salvo" de la automatización, es una señal de atención.

3. La gestión algorítmica es una nueva forma de poder sin responsabilidad

Uno de los pasajes más relevantes del documento para el sector informático describe el problema de la gestión algorítmica: los sistemas de IA que asignan tareas, evalúan desempeño y toman decisiones de remuneración o despido. El informe advierte que esto reconfigura un elemento clave de la relación laboral: "La recopilación y el tratamiento en tiempo real de los datos del lugar de trabajo suscitan preocupaciones en relación con la privacidad, la transparencia y la rendición de cuentas."

El problema que la AGC viene señalando en el debate local —el algoritmo asigna, evalúa y sanciona, pero nadie firma ni responde— es exactamente el que la OIT pone en el centro del debate internacional. La transparencia algorítmica y la rendición de cuentas sobre decisiones automatizadas son los dos pilares de regulación que el informe identifica como urgentes.

4. El riesgo para la inteligencia humana

El informe plantea un punto que raramente aparece en el debate sobre IA y trabajo: el impacto de la dependencia tecnológica en las propias capacidades cognitivas de los trabajadores. "Una dependencia excesiva o desinformada de los sistemas automatizados puede mermar capacidades humanas fundamentales, como el razonamiento, la creatividad y la empatía."

Para un sector donde la formación continua y el pensamiento crítico son activos centrales, este argumento refuerza la posición de la AGC sobre la necesidad de una formación profesional que no sea solo técnica: que incluya derechos, organización y pensamiento crítico sobre las herramientas que usamos.

5. Sin diálogo social, no hay gobernanza legítima de la IA

El informe es categórico: el diálogo social no es un accesorio del desarrollo tecnológico, es una condición de su legitimidad. "Cuando los trabajadores participan de manera significativa en el diseño y la aplicación de los sistemas de IA, se reducen los sesgos, se anticipan los riesgos y se construyen mejores soluciones." Sin participación de los trabajadores en las decisiones sobre cómo se implementa la IA, el resultado tiende a ser la transferencia de riesgos hacia los más vulnerables y la concentración de beneficios en las empresas con mayor acceso a datos y capital.

Para el sector informático argentino, donde todavía no existe un Convenio Colectivo institucionalizado —precisamente por la resistencia de las cámaras empresarias que prefieren la unilateralidad total— este punto tiene una dimensión muy concreta: sin organización colectiva, los trabajadores informáticos no tienen voz en las decisiones que más los afectan.

¿Qué implica todo esto para Argentina?

El informe de la OIT no resuelve por sí solo ningún problema local. Pero establece el marco desde el que la comunidad internacional va a presionar, evaluar y eventualmente normar el desarrollo de la IA en el mundo del trabajo. Para Argentina, que está atravesando simultáneamente una reforma laboral que debilita los mecanismos de negociación colectiva y una expansión acelerada del uso de IA en el sector tecnológico, el timing no podía ser más crítico.

La AGC participó de esa discusión internacional porque sabemos que el marco que se construya allí es el piso sobre el que se negocia en cada país. Y porque la agenda que la OIT pone sobre la mesa —transparencia algorítmica, protección de datos de los trabajadores, negociación colectiva sobre decisiones de IA, formación centrada en derechos— es exactamente la agenda que venimos planteando en Argentina a través del Convenio Colectivo 1696/23 y del LITAT.

El mundo del trabajo informático se está redefiniendo. La pregunta no es si la IA va a cambiar todo —ya lo está haciendo— sino quién va a tener voz en cómo cambia. Eso depende de la organización.

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