Editorial por Ezequiel Tosco
Secretario General de la Asociación Gremial de Computación
Desde AGC venimos advirtiendo sobre el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo informático y la urgencia por aplicar políticas concretas de formación, reconversión y desarrollo de talento. El CEO de Globant, Martín Migoya, reconoce en una reciente entrevista con Bloomberg la misma realidad que el Sindicato señala hace tiempo: la IA está redefiniendo la industria y el sector necesita capacitar, reconvertir y preparar a miles de trabajadores para los cambios que vienen.
Que uno de los líderes empresariales más importantes del sector reconozca lo que AGC viene planteando hace tiempo no es menor. Marca que la visión del Sindicato sobre la transformación del trabajo informático no es alarmismo ni exageración: es la misma realidad que las propias empresas admiten cuando hablan sin eufemismos.

Los desafíos que AGC ya identificó
En la entrevista, Migoya destaca con claridad una serie de elementos que están transformando la industria: la explosión de la demanda en inteligencia artificial, la modernización de sistemas heredados o drástica reducción de la deuda técnica, la automatización de procesos y la mejora de la experiencia del cliente como motores de crecimiento.
Desde AGC venimos señalando exactamente estos mismos desafíos en nuestros informes elaborados por el Observatorio del Trabajo Informático (OTI), en conversatorios con comunidades informáticas y en espacios de debate con trabajadores de todo el país. La diferencia es que nosotros no solo diagnosticamos: exigimos que ese crecimiento vaya acompañado de un compromiso firme con el desarrollo del talento de los trabajadores y la inclusión de todos los actores del ecosistema en las decisiones que afectan al sector.

La formación no puede quedar solo en manos de las grandes empresas
Según sus propias palabras, Globant apuesta por capacitar y reconvertir a más de 10.000 trabajadores de su compañía hacia roles especializados en IA. Bien por ellos. Pero esa acción corporativa no puede ser la excusa para evitar una discusión más amplia y estructural: toda la industria debe comprometerse con la formación continua, la creación de roles ocupacionales y oportunidades para todos los profesionales argentinos, no solo para los empleados de las multinacionales.
Mientras Migoya habla de lo que Globant hará internamente, desde AGC planteamos que esta responsabilidad debe ser colectiva, estructural y alcanzar a toda la industria. La demanda creciente de ingenieros y especialistas no puede ser cubierta solo por grandes empresas: es necesario un esfuerzo conjunto entre pymes, startups, universidades y gremios. La formación continua debe ser un derecho garantizado para todos los trabajadores del sector a través de políticas públicas claras y convenios colectivos que contemplen capacitación obligatoria.
Argentina como hub tecnológico: ¿para quién?
El posicionamiento de Argentina como hub tecnológico regional, impulsado por la visibilidad internacional de empresas como Globant, abre una ventana de oportunidad para atraer inversiones y talento. Desde AGC no nos oponemos a ese posicionamiento. Al contrario: creemos que debe reforzarse.
Pero advertimos con claridad: ese posicionamiento debe traducirse en políticas públicas claras, incentivos sostenibles y un marco regulatorio que favorezca la innovación y la competitividad de toda la industria, no solo de los grandes jugadores. Y sobre todo, debe traducirse en mejores condiciones para los trabajadores argentinos.
Un hub tecnológico que solo beneficia a corporaciones multinacionales mientras precariza las condiciones laborales de miles de trabajadores locales no es un logro: es un fracaso. Necesitamos salarios acordes al crecimiento del sector, convenios colectivos que protejan derechos laborales, formación accesible y continua, y políticas públicas que fomenten el desarrollo local, no solo la exportación de servicios a bajo costo.
De la coincidencia al compromiso
Esta coincidencia de diagnóstico entre AGC y Migoya puede ser el punto de partida para un diálogo profundo y estructurado entre todos los sectores que conforman la industria del software argentina. Es la oportunidad para dejar atrás diferencias y trabajar juntos en un plan estratégico que contemple crecimiento, inclusión, formación y sostenibilidad.
Pero seamos claros, este acuerdo no puede ser solo un gesto simbólico: debe ser una invitación a construir conjuntamente el futuro de la industria tecnológica argentina, con una mirada amplia y compartida que potencie el talento y bienestar de los trabajadores argentinos tanto como la innovación y el desarrollo económico.
El futuro de la industria tecnológica argentina se construye con trabajo organizado, políticas claras y compromiso colectivo. AGC ya planteó el diagnóstico hace tiempo. Ahora toca que las empresas dejen de hablar y empiecen a actuar en consecuencia.
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