La organización de los trabajadores informáticos a escala global dejó de ser una aspiración para convertirse en un proceso en marcha. En el transcurso de mayo y junio de 2026, la Asociación Gremial de Computación completó una gira internacional que incluyó la Conferencia Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, la asamblea nacional del sindicato Solidaires Informatique en Montpellier y un encuentro estratégico en Berlín convocado para trazar los lineamientos de una red sindical mundial del sector tecnológico.
Lo que estas tres instancias confirmaron es algo que la AGC viene sosteniendo desde hace tiempo: los problemas que enfrentan los trabajadores informáticos —la gestión algorítmica del trabajo, la automatización, las condiciones de salud, las brechas salariales, el derecho a la desconexión— no tienen fronteras. Y su solución tampoco puede tenerlas.


Lo que el debate global ignora
En los ámbitos de discusión pública e internacional, el trabajo informático suele presentarse bajo el prisma del privilegio: salarios altos, trabajo remoto, condiciones envidiables. Ese relato, parcial y conveniente, invisibiliza a una parte enorme del sector: quienes hacen soporte técnico, etiquetado de datos, moderación de contenidos o control de calidad. Trabajadores que sostienen la infraestructura tecnológica global desde posiciones precarias, sin la visibilidad ni las protecciones que el estereotipo del "programador exitoso" acapara.
Tampoco se ponen sobre la mesa las problemáticas transversales de todos los roles: las afecciones de salud física y mental, el abuso sobre el derecho a la desconexión, las brechas salariales discrecionales, las objeciones de conciencia. Y en los casos más extremos, las mismas empresas operan en múltiples países replicando decisiones culturales cuestionables sin que nadie las interpele de manera coordinada.
Esa es precisamente la brecha que la AGC fue a señalar —y a empezar a cerrar— en estas tres semanas.
OIT · Ginebra
Durante dos semanas intensas, la AGC integró la delegación de trabajadores de la Argentina en la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo, conducida por la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CGT. La participación no fue de mero acompañamiento: la AGC intervino activamente en la Comisión Normativa sobre el Trabajo Decente en la Economía de Plataformas, como continuidad de lo trabajado en la Conferencia 2025 y de la experiencia acumulada junto a sindicatos, instituciones y trabajadores afectados por las plataformas en su cotidianeidad laboral.
El resultado de esa comisión fue la adopción del Convenio 193 sobre el trabajo decente en la economía de plataformas — un instrumento que ahora deberá ser ratificado, reglamentado y aplicado por cada Estado miembro en articulación con las organizaciones de trabajadores y empleadores del sector.
También se acompañó con atención la discusión en la Comisión de Diálogo Social y Tripartismo, que abordó el impacto de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo — tema que, previsiblemente, será central en la Conferencia 2027.
Como parte del movimiento obrero argentino presente en Ginebra, la AGC acompañó además la denuncia de la CGT ante la OIT por los ataques del gobierno nacional a los derechos de los trabajadores, y participó de las reuniones de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), junto al bloque argentino y a las centrales latinoamericanas presentes.
Solidaires Informatique · Montpellier
Del 18 al 21 de mayo, la AGC fue invitada a disertar en la asamblea nacional del sindicato Solidaires Informatique, realizada en Montpellier. Fue una conversación entre pares: trabajadores informáticos organizados de Argentina y Francia, comparando diagnósticos y buscando puntos de acción concreta.
El acuerdo fue claro: los diagnósticos sobran. Lo que falta es pasar a la acción. La AGC propuso cuatro líneas de trabajo conjunto:
- Construir una articulación mancomunada entre trabajadores del sector tecnológico a nivel mundial
- Mapear el entramado productivo global: empresas empleadoras, circuitos de oferta y demanda de trabajo, dinámicas de compensación
- Identificar las problemáticas comunes del sector y contextualizarlas en la lógica del desarrollo tecnológico global
- Explorar instrumentos internacionales de acción colectiva que permitan defender derechos, acompañar transiciones tecnológicas y construir ecosistemas de trabajo digno con justicia social
La respuesta de la asamblea nacional de Solidaires Informatique fue una declaración formal:
"Conscientes de la necesidad de unificar a los trabajadores y trabajadoras contra los ataques de los gobiernos y los patrones de todo el mundo. De acuerdo con nuestros valores internacionalistas, nosotros, Solidaires Informatique, invitados por AGC (el sindicato de informáticos/as de Argentina), declaramos nuestra intención de contribuir a una red internacional de sindicatos de informática de los trabajadores y trabajadoras de nuestros sectores."




Berlín · Hacia un sindicato global de trabajadores de datos
El 18 y 19 de junio, la AGC participó en "Towards a global union for data workers", un encuentro realizado en Berlín y coordinado por la investigadora Milagros Miceli y su equipo en el Weizenbaum Institute. El objetivo fue estratégico: trazar un plan de trabajo en red entre sindicatos del sector tecnológico de distintas partes del mundo, con espacio para reuniones bilaterales que permitieran conocerse y estrechar lazos de solidaridad real.
Las discusiones reunieron a trabajadores especializados en datos y contenido, desarrolladores de software y especialistas en iniciativas tecnológicas del sector público. El denominador común fue unánime: los trabajadores informáticos necesitamos nuestros propios instrumentos, nuestras propias iniciativas y la acción directa de nuestras compañeras y compañeros. Solo así podremos interpretar correctamente las problemáticas del sector y poner el potencial de nuestro conocimiento al servicio del mundo del trabajo.




Una sola conclusión
Ginebra, Montpellier, Berlín. Tres escenarios, un mensaje constante: la necesidad y la voluntad de coordinar globalmente las reivindicaciones de los trabajadores informáticos es compartida, urgente y —por primera vez— está tomando forma concreta.
A la fuerza del avance tecnológico deshumanizado debemos oponerle la fuerza de la comunidad informática organizada. Ese es el proyecto que la AGC está construyendo — ahora también, a escala mundial.
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